La provincia del Gualivá ocupa el occidente de Cundinamarca, entre la cordillera Oriental y las tierras cálidas del Magdalena Medio. Es una región de contrastes: páramos, bosques húmedos, cañones y ríos caudalosos conviven a poca distancia.
El Gualivá lo conforman Albán, La Peña, La Vega, Nocaima, Nimaima, Quebradanegra, San Francisco, Sasaima, Supatá, Utica, Vergara y Villeta. Cada municipio aporta una voz distinta a la identidad colectiva de la provincia.
El territorio va desde los 300 hasta los 3.200 metros sobre el nivel del mar. Esta variación de alturas genera una riqueza extraordinaria de microclimas, suelos y formas de vida que determinan el carácter de sus comunidades.
A menos de dos horas de la capital, el Gualivá es un corredor vivo entre la ciudad y el campo. Esta cercanía ha generado presiones sobre el territorio pero también oportunidades para proyectos culturales y pedagógicos como este.
La región fue habitada por comunidades muiscas antes de la colonización española. Sus topónimos, sus fiestas y sus formas de cultivar la tierra guardan capas de historia que el proyecto musical busca recuperar y celebrar.
El nombre "Gualivá" proviene de una voz indígena que algunos investigadores relacionan con "tierra de aguas". Una etimología que hace todavía más significativo que este proyecto musical gire alrededor del agua.